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Los nombres de
los peces son tan misteriosos y confusos como ellos mismos y con
frecuencia cambian según puertos, tamaños y querencias. La melva
del estrecho de Gibraltar, al decir del diccionario, es un pez
muy parecido al bonito, sólo que con las aletas dorsales muy separadas;
esta definición parece de tebeo, pero probablemente es cierta.
El bonito, también según el diccionario, es un pez parecido al
atún, pero más pequeño, y el atún, por último tiene dos o tres
metros de eslora, es negro azulado por encima y gris plateado
por la panza, y luce los ojos muy pequeños; hay otro pez, la caballa,
no muy diferente, pero si más chico y de mares más frios. Con
estas sabidurias he de defenderme, puesto que no tengo otras y
he perdido o por lo menos traspapelado, un curioso y utilísimo
libro del que no recuerdo ni título ni autor en el que se registraban,
puerto a puerto, todos los nombres de los peces del litoral español;
confío en que a lo mejor, acabe apareciendo algún día. En aguas
del Estrecho hay muy ricos cardúmenes de melvas y a lo que pude
colegir, las artes de su conserva son tan antiguas en el uso como
sabrosas y alimenticias en sus consecuencias. El bonito suele
prepararse en troncos, pero la melva queda mejor en filetes, como
la carne, e incluso en lonchas, como el jamón. También averigüé
hablando con unos y con otros que la melva suele pesar en torno
al kilo y que cuando caben cuatro o cinco en ese peso se les adjetiva
de canuteras o cañuteras, como también he oido; estas precisiones
no las encuentro ni en los diccionarios generales ni en los vocabularios
de andalucismos. A mí, la melva en conserva se me hace gustosa
al paladar y saludable al organismo; cocinada, la verdad en que
no la he comido nunca, aunque me imagino que sabrá parecido a
sus parientes. Lo que no dudo es en incluir a mi descubrimiento
en el catálogo de las bellas artes porque para mí tengo que las
conservas hechas como Dios manda y la conciencia exige - y repito
ahora una vieja y elemental adivinación - son algo muy parecido
a las más delicadas licencias de las musas.
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