La Melva Canutera (Camilo José Cela)

Los nombres de los peces son tan misteriosos y confusos como ellos mismos y con frecuencia cambian según puertos, tamaños y querencias. La melva del estrecho de Gibraltar, al decir del diccionario, es un pez muy parecido al bonito, sólo que con las aletas dorsales muy separadas; esta definición parece de tebeo, pero probablemente es cierta. El bonito, también según el diccionario, es un pez parecido al atún, pero más pequeño, y el atún, por último tiene dos o tres metros de eslora, es negro azulado por encima y gris plateado por la panza, y luce los ojos muy pequeños; hay otro pez, la caballa, no muy diferente, pero si más chico y de mares más frios. Con estas sabidurias he de defenderme, puesto que no tengo otras y he perdido o por lo menos traspapelado, un curioso y utilísimo libro del que no recuerdo ni título ni autor en el que se registraban, puerto a puerto, todos los nombres de los peces del litoral español; confío en que a lo mejor, acabe apareciendo algún día. En aguas del Estrecho hay muy ricos cardúmenes de melvas y a lo que pude colegir, las artes de su conserva son tan antiguas en el uso como sabrosas y alimenticias en sus consecuencias. El bonito suele prepararse en troncos, pero la melva queda mejor en filetes, como la carne, e incluso en lonchas, como el jamón. También averigüé hablando con unos y con otros que la melva suele pesar en torno al kilo y que cuando caben cuatro o cinco en ese peso se les adjetiva de canuteras o cañuteras, como también he oido; estas precisiones no las encuentro ni en los diccionarios generales ni en los vocabularios de andalucismos. A mí, la melva en conserva se me hace gustosa al paladar y saludable al organismo; cocinada, la verdad en que no la he comido nunca, aunque me imagino que sabrá parecido a sus parientes. Lo que no dudo es en incluir a mi descubrimiento en el catálogo de las bellas artes porque para mí tengo que las conservas hechas como Dios manda y la conciencia exige - y repito ahora una vieja y elemental adivinación - son algo muy parecido a las más delicadas licencias de las musas.