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Diversos estudios
científicos realizados en poblaciones con alto consumo de pescado
azul, han puesto de manifiesto una estrecha relación entre el
consumo de estas especies y una buena salud cardiovascular (bajos
niveles de colesterol y triglicéridos). Los pescados azules contienen
el acido graso omega-3 que evita la formación de trombos y tiene
un potente efecto vasodilatador que protege los vasos sanguíneos
de la arteriosclerosis y sus consecuencias. Consumir pescados
azules varias veces a la semana, contribuye a reducir los lípidos
plasmáticos sobre los triglicéridos pero además, debido a su bajo
contenido en grasas saturadas, calorias y abundancia de proteinas
constituyen un alimento de gran valor dietético. Los pescados
azules son un producto fundamental de nuestra "dieta mediterránea"
y como está ocurriendo con el aceite de oliva, las frutas, las
legumbres, y otros productos tradicionales, los pescados azules
se están "redescubriendo" por parte de todas aquellas personas
que quieren cuidar su salud sin renunciar a los placeres de la
buena mesa. Especialmente animamos a las familias a educar a sus
hijos en esta forma de comer más saludable y equilibrada: acostumbrarse
desde pequeños a tomar pescados azules es prevenir para el futuro.
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